Los últimos días de la fotografía.*

 “Uno no se encuentra con una mujer, ella se revela, y uno no la ha conocido de verdad si no se ha enamorado de ella, sea lo que sea que esto signifique; si no ocurre así, en realidad nunca la hemos conocido y quizá ni siquiera la hemos tenido cerca. Yo admiro a Alicia por muchas razones, desde el sonido de su voz hasta el refinamiento de sus manos, pero sobre cualquier cosa, tengo que decirlo, las suyas son las tetas más hermosas que haya visto jamás, y no han sido pocas, valga la jactancia. Aunque tuviera que vivir una existencia llena de penurias, renacería de nuevo sin dudarlo sólo para chuparle los pezones algún día.”

···········

“¿Será posible acaso que exista la belleza humana deslindada por completo del impulso sexual? En este punto reside lo chocante de los concursos de belleza y no al revés, como alguna buena feminista quisiera, si las chicas parecen deshumanizadas es porque los organizadores se esfuerzan mucho en deserotizar a las concursantes; lo que consiguen es algo similar, aunque en una versión triste y pálida, de lo que bien ha logrado, con su erotismo latente y objetivo, Helmut Newton: la mujer objeto. Está demás decir que Newton ha sido blanco natural de las críticas feministas. ¿Pero qué clase de belleza podría ser correcta para las consciencias modernas? Seguramente no la que limita los llamados derechos sexuales, aunque tampoco la que los exhibe; o sea, quién sabe qué extraña operación mental… Lo que no tendría ninguna importancia excepto porque esta forma de concebir el cuerpo es el mayor obstáculo para la humanización. A final de cuentas, el más humano de los actos es hacerse cosa para otro, hacer del propio cuerpo un instrumento para el placer de alguien más; a eso, en buen uso del lenguaje, le nombramos hacer el amor.”

 

*Fragmentos de Los últimos días de la fotografía, Salvador Ortiz. Siglo XXI editores, UNAM, El Colegio de Sinaloa, México, 2016.

Reproducción con autorización del autor.

Leave a Reply